Persianas y cortinas ¿Cuáles elegir?

cortinas

Con el desarrollo de los cristales de grandes dimensiones y su introducción en la arquitectura, la concepción del interior y el exterior de una edificación cambió por completo. Con marquetería de acero o madera, en un principio, y más tarde también de aluminio y polímeros como el pvc, los grandes ventanales hicieron su incursión sobre todo en las obras más lujosas. Sin embargo, el vidrio tiene algunas desventajas: no modula la luz que deja pasar, no ofrece privacidad, y es poco térmico -salvo algunos vidrios de última generación, de costos exorbitantes, que se oscurecen y se aclaran según las condiciones externas. Es por eso que las ventanas suelen estar acompañadas de un segundo elemento arquitectónico que brinde precisamente privacidad y oscuridad. Existen de muy diversos tipos y materiales, desde persianas de madera sólida hasta ligerisimas cortinas de lino o seda, sin embargo, las más fáciles de conseguir y a mejor precio, es decir, las más comerciales, son las persianas enrollables (así se conocen en el mercado, aunque se trata más bien de cortinas enrollables en sentido vertical), las persianas de tiras verticales, y las cortinas corredizas.

Las persianas enrollables tienen la gran ventaja de ocupar poco espacio, ser muy discretas, y muy eficientes en cuanto a la cancelación de la luz. A veces se instalan en pares, con una especie de malla solar que puede desplegarse durante el día, y otro rollo del llamado “black out” u oscurecimiento total, que suele utilizarse a la hora de dormir.

Las persianas verticales, que se corren hacia uno o dos lados de la ventana, y que se componen por elementos individuales de 2” a 5” que giran también de manera individual, tienen la grandísima ventaja de ofrecer absoluta privacidad sin sacrificar la entrada de luz natural. Son especialmente útiles en edificios de vivienda múltiple donde se puede observar al interior de los departamentos vecinos.

Finalmente, las cortinas corredizas, aunque también pueden ser sistemas paralelos, o tener una doble capa, decorativa hacia dentro y de vinil black out hacia fuera, lo más común es que sean de tela simple. Son un sistema tradicional que ha permanecido con el paso del tiempo, y que se presentan como la primera opción en la mayoría de los hogares mexicanos. Además, son las que mejor pueden vestir un espacio, convirtiéndose en parte fundamental de la decoración. No obstante, tienen la desventaja de ser aparatosas, costosas -cuando son de buena calidad-, y más difíciles de asear -guardan polvo.

Si no corres el riesgo de que los vecinos te observen, o te tienen sin cuidado, las persianas enrollables son la mejor alternativa. Su funcionamiento es sencillo y sus mecanismos son durables. Sin embargo, encargalas a algún especialista que te ofrezca cierta garantía y no las compres con medidas estandarizadas en grandes almacenes. Tampoco elijas las persianas enrollables “romanas”; son las que se componen de franjas horizontales ahora claras ahora oscuras que cuelgan en dos capas; resultan demasiado claras o demasiado oscuras, pero no ofrecen un punto medio. Si estás preocupado por la efectividad de una capa trasera de black out, debes saber que la luz nunca se colará por medio de la tela o el plástico, pero si no resuelves el contorno -con galeras o marcos- la luz se colara por ahí.

Los expertos de Ferretera Ermita resolverán todas tus dudas sobre cada sistema, pero que elijas el que más te conviene.

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